BIRMANIA Y SIEM REAP

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Habiendo realizado tantos viajes, tanto de trabajo como de placer, siempre hay determinados sitios que se quedan en la retina y que sientes como un pequeño oasis al que retirarte algún día, o en el que sólo evocarlos te sirve para desconectar. Son lugares contados, únicos, donde la mente se relaja y transmiten una sensación de perfección, de que no podrías estar en un sitio mejor en ese momento.

Sin lugar a duda, uno de ellos en el lago Inle, en Birmania, en un entorno paradisíaco rodeado por verdes montañas y más de doscientas aldeas y pueblos flotantes. Allí no existe la prisa. Todo es paz, silencio absoluto. Cuenta con una limitada pero impresionante infraestructura hotelera, con hoteles de lujo donde las habitaciones están construidas en palafitos sobre el propio lago y con unos servicios que suplen a veces la falta de experiencia con la máxima amabilidad y siempre con una sonrisa, pero que siempre responden a un alto nivel de calidad, en los que el viajero puede relajarse tras un día de visitas en el SPA del hotel mientras se disfruta una puesta de sol impresionante y con el agua a nuestros pies o simplemente tomar una cerveza birmana helada mirando al cielo.

BIRMANIA Y SIEM REAP

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Es obligado dar un paseo en canoa de madera entre las fértiles tomateras que crecen en el centro del propio lago, las cuales constituyen un auténtico vergel, mientras se contempla a los pescadores, quienes reman a una velocidad asombrosa con un solo pie con una destreza que solo se alcanza tras haberlo practicado durante muchas generaciones. También se deben visitar los Templos budistas, como el de Paung Daw, donde las estatuas de Buda del siglo XII se han cubierto de tanto pan de oro que parecen masas informes, o el de Nga Phe Kyang, un bello edificio de madera construido sobre pilares, donde los monjes tienen casi como única ocupación entrenar a los gatos para que salten a través de pequeños aros, de ahí su nombre de Monasterio de los gatos saltarines.

No puedo dejar de nombrar el complejo arqueológico de In Dein, al que se accede tras un paseo por el río donde se aprecia la variedad de las tribus que habitan en la zona. Cuando se alcanza el camino del laberinto de estupas, construidas entre los siglos XII y XVIII el viajero se queda impresionado, ya que la combinación entre vegetación, madera envejecida, el ocre de los ladrillos y las formas puntiagudas transportan a las localizaciones más exóticas de las películas de Indiana Jones. Desafortunadamente es un lugar con fecha de caducidad, puesto que el Gobierno birmano está en pleno proceso de rehabilitación, encalado y dorado de las mismas, lo que hace que pierdan su esencia.

BIRMANIA Y SIEM REAP

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Por último, el Lago Inle es un lugar perfecto para disfrutar de los mercados flotantes en los que se pueden encontrar objetos típicos de la artesanía birmana, cuales son los lacados, seda, así como prendas que se realizan con un tejido único en el mundo, elaborado con la fibra procedente del tallo del loto con una técnica milenaria.

-José Antonio Lizana Trillo

 

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