COLECCIÓN DE ARTE MODERNO DEL BARÓN THYSSEN

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El pasado viernes asistimos a uno de los Encuentros Colecciona, organizados por la Feria Estampa, la sesión sobre la colección de arte moderno del barón Thyssen-Bornemisza de la mano de Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza.

¿Cómo empezó Hans Heinrich Von Thyssen-Bornemisza su colección de arte del siglo XX? Así abrió Guillermo Solana la sesión.

El año 1961 es un momento crucial, en el que el barón dio el paso al dominio del arte moderno, rompiendo con el ideal artístico de su padre, quien consideraba que el arte murió en el siglo XVIII.

En esta época, Heini seguía interesado por el arte antiguo, pero en primavera de 1961, acudió a la subasta Stuttgarter Kunskabinett, donde compró una acuarela de Nolde, la joven pareja, a un precio desorbitado en aquel momento. Esta obra no forma parte de la colección del museo, ya que está en manos de los herederos de la familia. Guillermo Solana contaba que existe el mito de que Heini, durante la subasta, se quedó dormido, y que alzó la mano de forma involuntaria, sin saber si quiera el precio que estaba pujando. Estos son solo anécdotas, difícil de saber si realmente ocurrió o fue fruto del gran sentido del humor del barón.

Nolde, la joven pareja

Nolde, la joven pareja

En este año, el barón participó en la subasta histórica de Nueva York en la que se vendió la colección del conocido matrimonio Ericson, una colección compuesta de 24 obras. En esta subasta, Aristóteles con un busto de Homero (1653) de Rembrand, se vendió por 2,3 millones de dólares, siendo la obra más cara jamás vendida hasta el momento. El barón recordaba esta subasta con cierta nostalgia, ya que el Metropolitan superó la subasta del barón y se llevó la obra.

Para poder entender la colección de Heini, hay que tener en cuenta a los siguientes proveedores de arte: Ketterer, Fischer, Hutton, Gmurzynska, Crispo y Fleischmann. Estos son los personajes clave de la colección del barón.

Hay que tener en cuenta que, en Alemania, en los años sesenta comienza a surgir el sentimiento de que el arte moderno iba a hacer olvidar esa imagen nazi, ofreciendo una visión más liberal y occidental. En este marco, Ketterer vio una gran oportunidad y decidió abrir campo en las subastas de Arte Contemporáneo.

Doris con cuello alto 1906, Kirchner - Ketterer

Doris con cuello alto 1906, Kirchner – Ketterer

No se sabe con certeza quién fue el que influyó en la decisión del barón de acudir a la subasta de Ketterer. Hay hipótesis que indican que fue su tercera esposa, Fiona Campbell-Walter, que, obsesionada con algunas acuarelas modernas. Es cierto que ella lo acompañó, e incluso ella misma fue pujó por algunas obras.

Las primeras obras que compró de Ketterer son de Kirchner (Doris con cuello alto 1906; Frachiner ante una silla tallada 1910) y otra de Pechstein (Verano en Nidden 1919).

Verano en Nidden 1919, Pechstein - Ketterer

Verano en Nidden 1919, Pechstein – Ketterer

Ketterer siguió suministrando obras de arte a Heini hasta el año 1988. El Barón siempre seguía su pista, y perseguía aquellas obras que no pudo comprar en su momento y no paraba hasta conseguirlas.

El barón se interesaba también por obras impresionistas y surrealista. La primera obra surrealista de la colección fue Flor-concha de Ernst 1927.

Flor Concha 1927, Ernst

Flor Concha 1927, Ernst

Hutton también ejerció un papel importante en la colección de arte moderno. Judío inmigrante que llegó a Nueva York en 1936, que, a través de la decoración, comenzó su profesión en el mundo del arte. En los comienzos, se interesó principalmente en arte francés, pero viendo que la competencia era enorme y que no tenía mucho por descubrir, decidió explotar su conocimiento sobre la preguerra. Se interesó especialmente por la obra de la artista Gabrielle Münter, y através de ella conoce el expresionismo tardío alemán y la vanguardia rusa.

Pescadores 1909 Goncharova - Hutton

Pescadores 1909 Goncharova – Hutton

Hutton fue considerado como el segundo mejor marchante de arte del barón, que suministró parte de la colección a lo largo de los años setenta y ochenta, años en los que predomina la vanguardia rusa en el coleccionismo Heini.

Hutton -  Arquitectura pictórica 1915 Popova

Hutton – Arquitectura pictórica 1915 Popova

 

Gmurzynska, aparece en los años ochenta, quien suministró obra rusa, húngara y holandesa, siendo el gran conductor de Heini en el arte abstracto.

Por último, Guillermo Solana nos planteaba la siguiente cuestión: ¿Por qué hay tanta obra norteamericana en la colección? Pues bien, la primera obra de esta corriente artística la adquirió en 1963, del artista Jackson Pollock, Brown and Silver. Hay un mito que cuenta que el motivo de compra fue que al barón le encantó la historia de la muerte de Pollock, una muerte algo extraña que preferimos no contar aquí.

Jackson Pollock, Brown and Silver

Jackson Pollock, Brown and Silver

La colección de arte norteamericano está condicionada por los negocios del barón. Allí trasladó su sede empresarial, y al pasar mucho tiempo en américa, entró en contacto con el arte. Cabe señalar la subasta Park Bernet de 1973, en la se subastó la colección de Edith Halper. En esta ocasión adquirió solo tres obras, pero en los años sucesivos, persiguió aquellas obras que no pudo comprar hasta que consiguió alguna de ellas.

Nude nº1 1970 de Wesselman

Nude nº1 1970 de Wesselman

Guillermo Solana señaló que hubo tres obras clave en la colección de arte norteamericano: Woman in Bath 1963 de Roy Lichtestein, Nude nº1 1970 de Wesselman; y Smoked Glass 1962 de James Rosenquist.

Fue una charla muy interesante a la vez que amena. Desde EFÍMERE esperamos poder asistir a otros encuentros Colecciona.

-       Natalia Guerrero

*Las imágenes utilizadas son propiedad del Museo Thyssen-Bornemisza*

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